Camino de desolación.
Una tranliteración


"El concepto de belleza natural es algo parecido a una herida a la que se puede casi identificar con la fuerza con que la obra de arte, puro artefacto golpea a lo natural".

Con el propósito de salvar la dignidad humana se proclamó el veredicto de la superioridad de la belleza artística sobre la natural. Pero con ello lo que de la naturaleza es indomeñable sin que se pierda por ese mismo dominio se degradaba, anticipándose, a puro resto. Nada sino el sujeto.

Cierto que la puerta era estrecha. Sólo los mejores, los que podían sobreponerse a la indignidad creciente. Pero ecorrido el estrecho círculo de la autonomía del sujeto, su suficiencia se tornó sospechosa: se busca la salida a la desolación de los paisajes del alma. Se había entrado en el arte libremente, pero al igual que en ciertas salas se salía a palos. Au plein air. Entonces el paisaje acoge la vana esperanza de una nostalgia culpable de un tiempo anterior. Pero es sólo conmiseración hacia el moribundo vencido. Recapitulación de una capitulación. Exterior de guante vuelto. Angustia ante la consciencia de la identidad de la segunda naturaleza, el puro artefacto que el sujeto construyó para la humanidad, con la sola angustia de la primera. Recapitulación: lo otro es sólo el efecto que el sujeto rechazó con su macabro escenario de desolación. El rostro del vencido que ya no devuelve la mirada, y por eso mismo, es idéntico al del que construye su dignidad con la victoria. El vencedor se mira en el rostro del vencido y entonces sólo escucha el grito estremecedor que es el suyo, pues el solo ha destruido irremediablemente toda mediación. El solo es la angustia purificada que le puso, inspirado, en el camino de la dignidad hasta la victoria. El remedio es la propia enfermedad.

Pues la experiencia de la naturaleza había experimentado una insuperable deformación histórica. Y cuando el arte la imitaba con autenticidad lo hacía como naturalea muerta: como cifra de lo histórico, alegoría de su transitoriedad. Pero aun eso le fue vedado. Una gigantesca máquina lo hacía todo alegórico. Lo que la técnica devuelve maltrecho a la naturaleza es devuelto a la historia como naturaleza muerta: la forma del arte, que solo muestra la indignidad del sujeto, pues ese camino, es el de la desolación. El arte, que se ha vuelto culpable, comunica, y en esto sólo le es dado comunicar, esa culpa que no puede ser sino universal mientras la humanidad siga siendo una idea por realizar.

Como prendas devueltas a la naturaleza. Expiación de una culpa inconmensurable. Se apodera de ellas como salida, reincorporándolas a la historia, el presente, imitando al arte en su ruina, pues de tal modo la ruina del arte lo ha acercado a la naturaleza arruinada. Pero sería vano esperar otra cosa que el que no se olvide que se sigue olvidando. Recuerdo de lo que nunca hubo. El recuerdo de una técnica que fue posible, de su posibilidad que devolviera a la naturaleza su belleza en la mediación subjetiva. Y si hubiera llegado la hora de acabar con la infernal dialéctica de tratar al arte como si fuera naturaleza, la naturalea como si fuera arte. Pues está vedado el camino que renuncie a la técnica. En la era de la técnica universal la exaltación de sus deshechos es el único vestigio de una naturaleza que pudiera dejar de ser oprimida al mostrar la innecesariedad de su muerte. Pues el objeto de la técnica no podría ser el dominio de la naturaleza, sino el dominio de las relaciones del hombre con la naturaleza. Sólo así el arte puede ser entendido como crítica de la técnica. Por la presentación de su ruina como ruina de la naturaleza. Que en su lengua hable el silencio con el que habla la naturaleza. lo que naturalmente habla con su silencio mientras tanto la naturaleza amenaza con la irrupción del grito de quien no puede hablar. El arte es la imitación de ese grito imposible.

Tránsito

Pero sigue pesando sobre el arte la maldición de la prohibición de las imágenes, su necesidad no ha de ser otra que la de su ser-en-sí; cualquier semejanza particular con la naturaleza, con su belleza, traicionaría su necesidad de que su lenguaje, su plena conformación subjetiva, sea no conceptual, el único modo de figurar el lenguaje de la creación, su único motivo. "Aunque el lenguaje de la naturaleza es mudo, el arte intenta convertir en lenguaje ese silencio, expuesto siempre al fracaso por la inevitable contradicción que hay entre esa idea que exige un esfuero desesperado y la otra, a la que se refiere este esfuerzo, de algo absolutamente indeliberado (Unwillentlichen).



Francisco Caja
fanfrio@eresmas.net
Al comenzar el año 1993
Texto publicado en el CatálogoVolker Herrman Artifici i Desig. 8è Cicle d'Art Contemporani a Gràcia, Ayuntament de Barcelona, 1993, s.p.



El mundo ensombrecido